Carcassonne

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domingo, 11 de septiembre de 2016

Paseo por Bretaña.

Cuando iniciamos este viaje no sabíamos si tomaríamos rumbo Holanda, Inglaterra o Bretaña. La idea era visitar a mi hermano, en Normandía, y luego decidirnos por alguna de estas opciones. La tienda de campaña viajaba con nosotros, así que el destino daba un poco igual.

Nos apetecía hacer caminatas, y la Costa de Granito Rosa, en Bretaña, fue nuestro destino final.

El Puy du Fou era visita casi obligada en nuestro camino hacia Caen, la excusa perfecta yendo con niños, aunque el disfrute en este parque temático (elegido mejor parque temático del Mundo y con diversos premios internacionales) es por igual para pequeños como para mayores. 


Sobre 4300 km. y 11 días de agosto que intentaré resumir en estas líneas...

La primera parada fue un tanto movida, ya que nos alojamos en Navarrete (La Rioja), un pueblo muy agradable, aunque estaba en fiestas y durante toda la noche hubo bastante ruido y música. Es parada obligada en el Camino de Santiago, y su iglesia posee uno de los retablos más grandes del mundo. Desde luego, uno no se espera algo así  antes de entrar.






La siguiente parada, en Burdeos, con muchísima calor y ganas de refrescarnos en su famosa plaza de la Bolsa (se necesitaron 20 años para finalizarla por completo), su fuente de las Tres Gracias y el Espejo de Agua (el más grande del mundo, con 3.450 m2, que tan buenas fotos ofrece al visitante). Animadísima y preciosa ciudad, os invito a que la conozcáis. Esconde muchos secretos, además de numerosos locales de restauración que compiten entre ellos en modernidad y originalidad...



Al día siguiente seguíamos con una calor asfixiante; un picnic al lado del río Charente, en Saintes, y un pequeño descanso en las tumbonas que acompañan al Arco de Germanicus, seguido de un helado, nos servirían de refresco.



Por la tarde llegamos a nuestro camping, a 5 km. del Puy du Fou, en pleno campo, muy modesto y tranquilo (Aire naturelle de Camping l'étang du Puy).



Muchos de vosotros os estaréis preguntando "¿qué es eso del Puy du Fou?. No deja de llamar la atención que no sea demasiado conocido fuera de Francia, habida cuenta de los premios que ha recibido. Desde luego, os lo recomiendo totalmente.  

Tras atravesar sus puertas, empezamos un viaje a través de 2.000 años de la historia de Francia. Un espectáculo tras otro, todos cargados de emoción y aventura, música y buen hacer por parte de todos los actores y organizadores, permiten que nos veamos inmersos en una emocionante aventura a través del tiempo. En casi todos los espectáculos abren media hora antes de que den comienzo; no se hace demasiado desesperante, ya que hay algunos actores que caldean el ambiente. Os dejo el enlace, varias fotos, y una palabra que lo define: IMPRESIONANTE!!  PUY DU FOU 


Dos días fueron suficientes para ver casi todos los espectáculos. Tres serían lo ideal para hacerlo con calma, ya que no fuimos al "Cinescenie" y de ahí para arriba ya podríamos disfrutar de la oferta de restauración con espectáculo, etc. (nosotros optamos por la opción bocata, ya que puedes entrar con comida o dejarla en el coche y luego salir para ir a buscarla). Todos los días hay horarios diferentes en las funciones, así que el programa no podréis verlo en Internet, sólo una vez estéis allí. Hay ofertas con descuentos para las entradas y comprando con la suficiente antelación sale muy bien de precio. Por todo el parque te encuentras puestos de comida rápida y la zona de tiendas es preciosa si la visitas a mediodía, ya que no hay casi nadie; a última hora de la tarde está todo el mundo comprando como si no hubiera un mañana.

Consejos: 
  1. Si no habláis francés, os vendrá bien la traducción de los espectáculos, pues todos tienen una historia que contar y es en ese idioma; se contrata con la entrada.
  2. Llevad calzado cómodo y preparaos para caminar a paso ligero de un espectáculo a otro. El suelo es de tierra y piedrecitas, así que acabaréis llenos de polvo hasta las orejas. 
  3. En "El Baile de las Aves Fantasma" (cetrería con cientos de pájaros rozando vuestras cabezas), "La Señal del Triunfo" (un circo romano con capacidad para 6.000 espectadores, con luchas de gladiadores, carrera de cuádrigas...) y "Los órganos de Fuego" (nocturno) hay mucha gente, así que es necesario estar una hora antes, por lo menos (ojo, hablo de la tercera semana de agosto).
  4. Si váis con niños, grandes dosis de paciencia a partir de media tarde, estarán muy cansados.
  5. Acabaréis la visita agotados, pero con una sonrisa de oreja a oreja.


Unos días de descanso y familia en Caen nos vinieron de perlas...


Vallée de Jardins, Caen
Huerto urbano en Caen
Franceville Plage


Y continuamos viaje hacia Cancale, famoso sobre todo por sus ostras...



Tras un paseo por el puerto, continuamos camino, con varias paradas en las preciosas playas que uno se encuentra entre Cancale y St Malo, donde hicimos noche.

Plage du Guesclin

Anse de la Touesse



El tiempo veraniego nos acompañaba, así que pudimos disfrutar de un buen paseo a la luz de la luna en St Malo.




Seguíamos la ruta de la costa, con más paradas para disfrutar del sol y los paisajes... sin calma pero sin prisa...

Saint Lunaire:


St Briac sur Mer:


Port du Guildo:




La siguiente parada, una visita en Fort La Latte,  anteriormente denominado Château de la Roche Goyon, fortificado durante la Guerra de Sucesión de Bretaña (1341-1364). INFORMACION FORT LA LATTE


Para llegar es necesario aparcar el coche unos metros antes en los parking habilitados para ello y pagar entrada. También se puede llegar a través del Sendero de los Aduaneros, sobre los acantilados y rodeados de zarzas y moras. 




Desde allí se domina toda la zona costera hasta el Cap Fréhel...


Numerosos barcos se acercan por mar para disfrutar del lugar...


Nos gustó muchísimo, tanto por la situación como por el gusto con el que está restaurado...




Salimos del fuerte y para volver al parking decidimos dar un pequeño rodeo por uno de los senderos que recorren la costa y observar el fuerte desde otra perspectiva...


Paradas en la playa de Sables d'or les Pins, Cap d'Erquy...



Plantamos la tienda en Plouha, en el primer camping que encontramos a media tarde (nota: a lo largo de toda la costa desde Cancale hay  numerosos campings, desde municipales o en la granja hasta alguno de 5 estrellas; la zona más concurrida es desde Cancale hasta St Malo).

El camping se llamaba Le Varquez sur Mer. Resultó ser muy tranquilo, limpio y los dueños muy agradables. Tiene piscina cubierta y cada día había una actividad diferente por las tardes o por las mañanas (paseo en ponny, torneo de petanca, camioneta de crêpes...); lo justo para entretenerse un poco antes de dormir, sin ruidos ni fiestas.

Los siguientes días disfrutaríamos de la Costa de Granito Rosa y de la Costa d'Armor, empezando por la zona más alejada (Lannion y Trébeurden) para ir acercándonos poco a poco a Ploumanach y su faro.

















El faro de Ploumanach, construído en granito rosado  en 1860, fue destruído en 1944 y reemplazado por el actual en 1945. Indica la entrada al puerto de Ploumanach.






Está rodeado de grandes piedras de granito rosa, como toda esta parte de Bretaña, de ahí su nombre (Côte de Granit Rose). Un lugar mágico...



De allí continuamos hacia Perros-Guirec...



Es curioso ir observando los carteles... "Hotel de Perros"... "Rte. de Perros"... "Créperie de Perros"...

Allí, en el puerto, nos encontramos con un lago en el que navegaban réplicas de barcos a pequeña escala... había remolcadores, gabarras, transbordadores... que hacían las delicias de los niños y también de sus padres...



Ese día nos quedaba por visitar un lugar muy curioso, Plougrescant, un estuario sembrado de islotes de piedra con formas caprichosas y casas plantadas entre las grandes formaciones rocosas...




Navegar por esta costa es algo difícil y no apto para principiantes; la marea baja deja a la vista las afiladas puntas de granito rosa que partirían cualquier barco que no conociese la zona. 

Allí, metida entre dos moles de granito, encontramos la famosa "Pequeña casa entre las rocas"



"La pequeña casa entre las rocas"
 La famosa "pequeña casa entre las rocas" fue construída hace más de 150 años por la familia De Kerguézec, originaria de la región de Trégor. 
Durante numerosos años, la imagen de la casa ha sido utilizada para promover el turismo en Bretaña (postales, publicidad, folletos...) pero nunca ha dejado de ser privada. Hoy día, todavía está habitada por los descendientes de la familia.
Elemento imprescindible del paraje natural de Gouffre, no dejará de sorprenderles, pero hagan el favor de respetar la tranquilidad de las personas que la habitan.

 
Un lugar con mucho encanto y una magia especial...

 
Ese día cenamos en una crepería del pueblo; justo entramos a las 20:52, a tiempo antes de que cerraran la puerta. No había nadie más en el comedor y tanto las galettes como los productos que las rellenaban eran caserotes... y el zumo de manzana también, que estaba buenísimo. Con lo que habíamos caminado, nos supo a gloria!

 

Un día completo en la Isle de Bréhat, a 10 minutos en barco de la costa. Libre de coches, sólo circulan tractores, bicicletas, velomotores y algún quad. Es la tranquilidad absoluta, se hace caminando perfectamente (tiene unos 3 km y 1/2 de largo y 1 km y 1/2 de ancho aproximadamente), aunque se pueden alquilar bicicletas, también eléctricas; mejor estar acostumbrado a usar bicicleta o alquilar una eléctrica, ya que no es completamente llana. Voy a dejar que las imágenes hablen por mí... Si tenéis música puesta, subid el volumen y relajaos...







 
 













 





 







 





 
 





 





  
 








 











 



Para los que no conozcáis las mareas bajas y altas de Normandía y Bretaña, comentaros como dato curioso que, cuando llegamos por la mañana, estaba la marea alta y el barco nos dejó en medio del pueblo, pero cuando volvíamos estaba baja, así que tuvimos que caminar unos 20 minutos para embarcar. 



Comenzando el viaje de vuelta, pusimos rumbo Saint-Nazaire, donde habíamos quedado nuevamente con mi hermano para cenar y pasar el día siguiente. 

A medio camino, la pequeña ciudad medieval de Josselin, con su castillo de hadas...


Y sus calles...





En Saint Nazaire, nos subimos al submarino Espadon, primer submarino francés que navegó bajo el hielo polar; construído en el año 1957, está abierto para visitas y es fácil imaginar la vida de los aproximadamente 70 tripulantes que formaban su tripulación.



Este lugar fue base de submarinos alemana durante la SGM, por lo que la ciudad fue arrasada por los aliados (1942,1943) y posteriormente reconstruida.



Allí coincidimos con una exposición sorprendente, ya que todos los objetos expuestos estaban fabricados con materiales reciclados, RAUMLABORBERLIN



Al día siguiente, visitábamos las salinas de Guérande, a media hora de Saint-Nazaire. Para llegar, bordeamos la costa desde la ciudad, pasando por la estatua del soldado americano y comiendo en una crepería del Boulevard Albert I de Sautron, desde cuya terraza podíamos observar la pêcherie (grupo de cabañas de pescadores construídas sobre pilotes a finales del siglo XIX). 


 



En las salinas de Guérande contratamos una visita comentada para saber algo más sobre la producción y recolección de la famosa Sal de Guérande.





El último día hicimos la mañana con calma; pudimos  conocer algún tramo del Canal de Castilla...



Y última parada en León, donde habíamos quedado para comer con un buen amigo...



Aquí se acababa el viaje. De vuelta con las pilas cargadas y listos para la próxima.



Un saludo y espero que os haya gustado,
Beatriz