Carcassonne

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miércoles, 29 de mayo de 2013

De patés y castillos (vuelta al Périgord)

Ya hace casi un año y todavía no había tenido un rato tranquilo para contar algo de nuestro viaje veraniego. 
Otra vez un viaje distinto, pero igualmente bonito, familiar y muuuy divertido. Esta vez nos acompañaba Raquel y creo que, al menos, le sirvió para perder el miedo al que sería su país de Erasmus y conocer un poco más de la cultura francesa a grandes rasgos.

Fue un viaje muy diverso, tanto en hoteles, paisajes, comidas... una muestra bastante completa de nuestro país vecino.



La primera parada para estirar piernas, un clásico, Villalón de Campos. Ya os he contado en alguna otra ocasión que sentimos una atracción especial por este pueblo castellano...










La entrada a Francia, a través de Roncesvalles, otro clásico en nuestros viajes...


Y primera parada tras cruzar la frontera, St-Jean-Pied-de-Port...





A través de paisajes gascones, comarcales desiertas y el Canal du Midi...












Llegaríamos a una de las regiones más bellas de Francia, el Périgord. Con base en Rocamadour, recorreríamos la región dejándonos llevar por su gastronomía, sus curvas o sus pueblos elevados sobre los riscos...

El Château de Castelnau:


























Días de lluvia ayudarían a encontrar pueblos como éste, Loubressac, uno de los más bonitos de Francia, a nuestra entera disposición...



O incluso Rocamadour, uno de los lugares más visitados de todo el país...






















En el Périgord, todo merece la pena, cada pueblo, cada carretera es sinónimo de tranquilidad, de un viajar pausado y de disfrute, sin prisas...

Lacave
Monfort
La Roque Gageac
Beynac-et-Cazenac

El marco del Valle del Dordoña, ideal para todas estas maravillas...







Estar en la Roque Gageac comiendo tranquilamente y ver pasar un tanque, camiones, jeeps... algo realmente sorprendente... Una reunión anual tenía lugar a orillas del río:






















Subir a un pequeño château y visitar sus jardines de cuento, ver el valle desde lo alto, relax en estado puro...

























Disfrutar del ambiente en Sarlat-la-Caneda un día de mercado, maravilloso incluso con una jornada de calor asfixiante...























Y por qué no, asistir a una boda...



El Périgord quedaba atrás, y el intermedio del viaje lo hacíamos en un lugar sobrecogedor -tanto por su triste historia como por el silencio que reina en él, pese a los visitantes-, Oradour-sur-Glanne, testigo mudo de una de las peores atrocidades que puede cometer el hombre: matar y matar sin sentido...






Más hacia el Norte, en Poitiers, una de las iglesias más sorprendentes que hemos visitado en Francia, Nôtre-Dame la Grande...





















Tours y su  maravillosa catedral serían nuestro siguiente punto de referencia para visitar varios de los castillos del Loira.






















Castillos sobre el río, remansos de tranquilidad para olvidarse de todo...




Uno de nuestros lugares preferidos, Chenonceaux y su granja del s. XVI:















Sin olvidarnos de su château, claro que no...





Un día de juegos y risas en Saumur tampoco podía faltar...




En la región de la Vendée, la lluvia nos daría un respiro para dejarnos disfrutar con calma del Parque Oriental de Maulévrier:






















Nuestra última parada, en Nantes, la ciudad de Julio Verne, donde el Gran Elefante nos mostraba toda su grandeza. Un proyecto realmente interesante y bonito el de las Machines de l'isle...




La bienal de arte en la calle de Nantes nos despedía por este año con un día gris y lluvioso...






















Y los girasoles nos veían partir hacia el Sur, con su estallido de color y alegría...